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5.26.2012

Gente ecológica (Orsai blog)

Duro, real, para pensar...


SOCIEDADCHARLAS CON MI HEMISFERIO DERECHO

Gente ecológica

▣ HERNAN CASCIARI, MARTES 19 DE AGOSTO, 2008

La publicidad muestra a un canario en una cocina. El pájaro va hasta la hornalla y es tragado por una campana extractora de la marca Balay, eficaz y silenciosa. Para que no haya problemas con las asociaciones que defienden los derechos del animal, unas letras pequeñitas advierten:ficción publicitaria, no sea cosa que alguien crea que han matado al pájaro en serio. Acaba la tanda y comienza el programa de Arguiñano. El cocinero mete un animal vivo en una olla. Lo vemos morir lentamente, sin letras pequeñas, sin culpa.
El hombre ecológico defiende al animal que grita y al animal que gesticula. Pero le importa muy poco el sufrimiento salvaje que no se oye o no se percibe. No hemos matado a este canario, dice la televisión, porque no es nuestra costumbre matar canarios. Pero hervimos vivo a los cangrejos, y también a los calamares, porque estamos habituados a hacerlo. Y porque además no chillan. Y porque su carne es rica.
Nos aterra el animal que se alborota cuando muere o cuando sufre. Sobre todo si su sabor no es un sabor exquisito. Un perro que muere, incluso en el cine, nos hace llorar. También el sacrificio del pura sangre que se ha quebrado una pata. Ah, cómo nos desgarra el alma la muerte del caballo, cuántas canciones folklóricas hemos compuesto sobre el tema. Y qué pocas canciones le hicimos a la palometa, al bagre, al pejerrey.
Si los peces de río gritaran como grita un chancho, menos gente le arrancaría de un tirón el anzuelo a las mojarras. Menos chicos pescarían, menos mujeres. Y existiría la chacarera de río:
Cómo pretenden que yo
que lo pesqué a cielo abierto
lo meta al horno cubierto
con salsa de roquefort...
Muy pocos hombres matan a los pollos, en el campo. Son las mujeres las que realizan, aunque parezca mentira, esta actividad de verdugo menor. Mi abuela Chola, en la quinta, tenía un método enérgico que impedía que el pollo condenado a muerte tuviese tiempo de gritar. La ausencia de grito le quitaba al acto todo remordimiento.
Cuando mi abuela Chola tomaba la decisión de cocinar un pollo, yo la seguía hasta el gallinero para presenciar la muerte silenciosa. A mis seis años, aquel era un momento crucial. La mujer primero acorralaba al pájaro hasta que conseguía agarrarlo por el pescuezo. Después, ya con el animal en el aire, le daba cuatro vueltas sobre su propio eje hasta que el cogote le sonaba como una matraca de carnaval. El ruido eratrac, trac, trac, muy rápido, y el pollo dejaba de moverse, con los ojos abiertos; volaban algunas plumas, pero no había gritos ni había cacareos. Nada indicaba, tampoco, que aquello fuese una ficción publicitaria.
También me acuerdo de Nilda. Era una mujer robusta, compacta, que trabajó en casa como mucama durante más de quince años. Tenía mucho temperamento y se había convertido en una ayuda imprescindible, en una gestora del hogar. Nilda vivía en una casa con fondo y gallinero, en Luján, y viajaba hasta Mercedes de madrugada: nunca llegó a casa más tarde de las ocho. Nos vestía, nos mandaba al colegio y empezaba a limpiar la casa con la convicción de una locomotora.
Un buen día encontró un perro lastimado y lo adoptó, pero el perro era rebelde y le mataba los pollos. Nilda lo subió a la camioneta y lo abandonó lejos. Pero el perro volvió. Lo subió otra vez y lo llevó más lejos. El perro volvía siempre, y siempre le mataba los pollos. Cansada de la persistencia del animal, una tarde Nilda lo ató a una correa, anudó la otra punta a la camioneta y aceleró. El perro aulló un rato largo hasta que murió ahorcado; lo enterró en el fondo.
Cuando contó la anécdota en casa, Chichita la despidió. No quiso que esa mujer siguiera trabajando en la familia, con mi hermana todavía chica.
—Nadie mata a un perro para salvar a un pollo —dijo mi madre, aterrada.
Así descubrí que había escalas de valores en la sensibilidad humana, a la hora de salvar o mandar al muere a los bichos de poco entendimiento. Perro vale más que pollo, lince ibérico cotiza mejor que ratón de alcantarilla.
Las asociaciones de defensa del animal reaccionan igual que mi madre: defienden al animal grandote (la ballena, el elefante, el gorila), defienden al amistoso (el perro, el gato siamés, el potrillo), al animal que es bello (el tigre de bengala, el oso polar) y sobre todo luchan por la defensa del animal blanco y negro (el pingüino, la orca, el oso panda). Los ecologistas están enamorados de los animales blancos y negros. Si los osos panda fueran verdes con pintitas amarillas les tendrían asco, los pisarían en la ruta. Pero en cambio viajan kilómetros para sacarle las manchas de petróleo a un pingüino, no sea cosa que les cambie el color.
Hay otros animales a los que no les dan tanta importancia: su muerte no les preocupa. Su sufrimiento, muchísimo menos. No sienten sensibilidad por los animales sin huesos (la mosca, la medusa, el bicho bolita), tampoco por los que son ricos después del fuego (la ternera, el chancho, el pollo), y mucho menos por los que no gritan cuando se están muriendo o los están matando (el pez, la cucaracha, la culebra).
Cuanto más culto el hombre, más sensible. Y cuanto más sensible, más estúpido y obcecado. En los últimos años, la población de hombres y mujeres preocupados por los derechos de los animales ha crecido bastante. Se conocen como gente ecológica. Son los que le tiran pintura roja a las señoras que van por la calle con abrigos de piel; y los que aplauden. Son los que protestan con su propia desnudez en los San Fermines, o en las corridas de toros; y los que lo festejan. Son los que viajan en avión a Oceanía para detener la caza del canguro, y quienes auspician estos viajes (el avión, durante el vuelo, pasa por encima de África, pero va tan alto que los negritos muertos de hambre no se ven).
La persona más cruel que conocí en la vida se llama Meana. Cruel con los animales, quiero decir. Una vez su hermana melliza había conseguido unos gatitos. Estaban recién nacidos y dormían en una canasta. Meana y otros chicos jugábamos en la vereda cuando la hermana vino a mostrarnos los cachorros; traía uno en la mano. Él se adelanto con los ojos tiernos:
—Ay, qué lindo —dijo—, dameló.
Agarró al cachorro minúsculo con la mano derecha y, sin transición, sin cambiar el gesto amoroso, lo estampó contra la pared de enfrente como si fuera una piedra llena de pelos. La hermana de Meana pegó un gritito seco mientras el gato, ya muerto, reventado, con las cuatro patas abiertas como una alfombra, se despegaba de la pared lentamente y comenzaba a caer despacio. Sangre y gatito, gatito y sangre: igual que cae de la pared al suelo un baldazo de pintura.
Los judíos y los musulmanes, siempre en guerra, tienen una manía que los une: sólo comen la carne de animales que han muerto sin corriente eléctrica y con ciertos rituales de desangrado. No se ponen de acuerdo en nada más que en ese asunto ecológico. El Corán y el Talmud comparten criterio únicamente en esa utopía de matadero feliz. Es muy interesante cómo estas dos razas humanas, que asesinan diariamente a chicos de nueve años que pertenecen al otro bando en la Franja de Gaza, se preocupen tanto por el dolor de la vaca, del conejo, del cordero.
—Nadie mata a un chico y salva de la picana a una vaca —diría mi madre, y despediría a las sirvientas judías y musulmanas de nuestra casa.
Pero a veces da la impresión de que todos los progres ecologistas son como Nilda, o como los que pelean en Palestina. Se desesperan por la salud y el bienestar de algunos seres vivos (delfines, elefantes, cóndores), mientras otros seres parecidos son pisoteados y olvidados (arañas pollito, etíopes de cuatro años, lombrices).
¿Qué tiene un tigre de bengala que no tenga una paloma? ¿Por qué el dolor de una perra nos destroza el corazón, y no el sufrimiento de la comadreja?
Una vez matamos una, y con esto acabo. Fue en el parque de Mercedes, y gracias a eso tengo uno de los mejores recuerdos visuales más intensos de mi vida (los otros son mujeres desnudas). Ocurrió una noche en que hacíamos un asado nocturno al aire libre. La comadreja parecía enferma y no corría demasiado. Parecía atontada y se dejó apedrear. Corrimos para verla morir.
Cuando llegamos hicimos una ronda curiosa y la alumbramos con encendedores. La vimos hinchada, con la boca abierta, agonizante. Estaba el Negro Sánchez, estaba Meana, también el Chiri. Había otro más que no me acuerdo. Uno de nosotros la levantó de la cola y la subió a la mesa de piedra. Ahora la veíamos mejor, boca arriba.
Le empezamos a poner brasas en la panza para que se quemara viva. Y entonces pasó algo increíble: la barriga se abrió y empezaron a salir fetos rosados; eran cinco, de un tamaño minúsculo pero convincente. Eran tan frágiles que, cuando les dábamos luz, podíamos ver los órganos internos, traslúcidos, azules y rosados, sin un solo pelo.
Las crías de comadreja caminaban por la mesada, arrastrándose entre los líquidos de la madre muerta. Parecían ciegas, se topaban entre ellas y abrían la boca para dar gritos invisibles. Nosotros también estábamos mudos: la imagen era increíble, repulsiva y al mismo tiempo milagrosa.
La ausencia capilar de los fetos los hacía parecer humanos. No habíamos visto jamás nada parecido. Eran bebés en miniatura rodeando a un dinosaurio con pelos. Era la vida emergiendo de la muerte.
Cada uno de nosotros tomó un feto vivo en la palma de la mano. El mío me hizo cosquillas, quería escapar. Lo pude ver de cerca, los ojitos como cabezas de alfiler, las pezuñas formadas, el principio de la cola. Los bautizamos a todos: el mío se llamó Ramón durante los pocos minutos que consiguió estar vivo, no me acuerdo el nombre de los otros.
Después de jugar con ellos un rato los llevamos a la parrilla. Los pusimos al lado de los chorizos, que ya estaban casi hechos, y vimos asarse a los cinco hermanos, soltar jugos, dejar de moverse. Ramón se murió segundo.
A Meana le pareció que estaban ricos, a los demás la carne de comadreja nos pareció nerviosa y con un sabor sin gracia. Los chorizos, en cambio, estaban buenísimos, y nunca nos preocupó cuánto había podido sufrir el chancho. En esa época no éramos gente ecológica.

3.22.2012

Día Mundial del Agua - 22 de marzo


Qué podemos hacer?

El agua en casa

El agua cubre 75% de la superficie de la tierra y solamente el 3% es agua dulce. De ésta última, el 80 % se encuentra en forma de hielo, el 19% bajo la superficie terrestre y el 0,7 % se encuentra en la atmósfera. Por tanto, tan sólo el 0,3% restante del agua dulce corresponde al agua superficial que forma los arroyos, ríos y lagos.

El agua potable es un recurso escaso y preciado. El ahorro de agua produce ahorro de energía, pues el esfuerzo de potabilización y abastecimiento así como el trayecto del agua hacia tu casa mediante bombas eléctricas requieren de cantidades enormes de energía.

A continuación te daremos algunos tips para hacer un mejor uso del agua en tu casa, los cuales podes extender a tu escuela, tu trabajo, la casa de un amigo o adonde más te guste.

En el baño:
- Los grifos monocomando son más eficientes en el uso de agua que los grifos independientes para el agua caliente y el agua fría.
- Elegí tomar una ducha antes de un baño de inmersión. Con esto podrás lograr un ahorro de alrededor de 150 litros de agua en cada ocasión. Es más, podrás incrementar este ahorro si cortás la ducha durante el enjabonado e instalás difusores eficientes que reducen la cantidad de agua consumida. El empleo de grifos monocomando o termostático permite cortar la ducha durante el enjabonado y volver a abrirla sin necesidad de ajustar de nuevo la temperatura del agua. Se calcula que el agua utilizada en la ducha o el baño representa entre el 20% y 30 % del total de agua consumido en el hogar. A su vez, se estima que la ducha consume aproximadamente 50 a 100 litros de agua, el baño entre 150 y 250 litros.
- El agua utilizada en el lavabo puede representar alrededor del 17 % del agua total consumida en casa. Para lavarse los dientes o afeitarte, cerrá la canilla. Se estima que una canilla abierta consume aprox. 10 litros de agua por minuto.
- Si el grifo que gotea puede estar perdiendo alrededor de 30 litros de agua diarios, y si gotea seguido el número puede ascender a 700lt/día.
- No tires la cadena del inodoro innecesariamente. Utiliza entre 8 y 10 litros de agua por uso. Existe un inodoro que utiliza el agua del lavabo o ducha para tirar la cadena. Se llama “Ecoflush”.
- Utiliza difusores (aireadores) de agua para las canillas, por ejemplo: Aquaflex.

En la cocina:
- Para lavar a mano la vajilla, cerrá el grifo. También para lavar frutas, verduras y otros alimentos.
- Descongelá los alimentos dejándolos en la heladera durante unas horas en vez que hacerlo bajo el chorro del grifo.
- Espera que el lavaplatos o el lavarropas estén llenos antes de usarlos. Se estima que un lavaplatos utiliza unos 40 litros por uso y el lavarropas unos 100 lt por uso.

En el jardín o la terraza:

- Elije plantas autóctonas, que requieren menos agua.
- Regá al amanecer o al atardecer, ya que si regás a pleno sol del mediodía se evapora aproximadamente 30% del agua.




Fuente:sustentator

8.03.2010

TED Talks | Don Barber: Cómo me enamoré de un pez

El Chef Dan Barber se encuentra con un dilema que encaran muchos Chefs de hoy: como mantener pescado en el menú. Con una investigación impecable y humor impasible, relata su búsqueda de un pez sustentable del que se pudiera enamorar, y la luna de miel que viene disfrutando desde que descubrió un pescado intensamente delicioso criado utilizando un método revolucionario en España.



[Para ver subtítulos en español, hacer click en ‘View Sutitles’ en cada video y elegir spanish]


Fuente: Sustentator.com

8.02.2010

La teoría de Gaia, para leer antes de ver 'Avatar'

En 1969, el investigador británico James Lovelock lanzó al mundo científico una desconcertante hipótesis: La tierra es un ser vivo creador de su propio hábitat.

A esta teoría la llamaron “Gaia” en honor a la diosa de la tierra como se le conocía en la mitología griega.

La idea de considerar a la Tierra como un ser viviente es arriesgada, pero no descabellada; sin embargo, cuando en 1969 Lovelock presentó oficialmente su hipótesis “Gaia” en el marco de unas jornadas científicas, celebradas en Princeton, Estados Unidos, no encontró ningún eco entre la comunidad científica. Para la gran mayoría, Gaia no era mas que un interesante ejercicio de imaginación. Quien iba a creerse que nuestro planeta sea una especie de superorganismo en el que, a través de procesos fisicoquímicos, toda la materia viva interactua para mantener unas condiciones de vida ideales.

La hipótesis Gaia no solo contradecía la mayor parte de los postulados científicos precedentes y ponía patas arriba los modelos teóricos sostenidos como válidos. Suponía sobretodo poner en tela de juicio la intocable y sacrosanta teoría de la evolución de Darwin: a lo largo de la historia la vida se ha ido adecuando a las condiciones del entorno fisicoquímico. Lovelock proclamaba justamente lo contrario: la biósfera es la encargada de generar, mantener y regular sus propias condiciones medioambientales, en otras palabras la vida no esta influenciada por el entorno, es ella misma la que ejerce un influjo sobre el mundo de lo inorgánico, de forma que se produce una coevolución entre lo biológico y lo inerte.

La teoría Gaia, simplemente cayó en saco roto y luego en el olvido, hasta que en fechas recientes algunos investigadores han comenzado a desempolvarla y revisar la validez de sus postulados.

¿Qué podemos imaginarnos tras ese excéntrico supuesto bautizado como teoría Gaia?

¿Cómo explicar las bases en la que estaba fundamentada?

Sus bases, simplemente, se explicaban con interrogantes sobre la supervivencia, equilibrio y autorregulación del planeta mismo.

¿Por qué la delgada atmósfera del planeta no escapa al espacio?

Nuestra transparente envoltura de aire, comparada con las atmósferas que cubre a los planetas vecinos es contrastante ya que los otros planetas están compuestos por casi exclusivamente por dióxido de carbono y porcentaje mínimo de nitrógeno. Por el contrario en la Tierra la atmósfera está compuesta por nitrógeno en un 79 %, oxigeno en un 21 % y apenas el 0.03 % de dióxido de carbono.

En 1971, Lovelock detecto que las algas costeras, liberan a la atmósfera el dimetil sulfuro (DMS), y se comprobó que este gas estimula la formación de núcleos de condensación para el vapor de agua, lo que a su vez eleva la concentración nubosa, que lógicamente oscurecen la superficie permitiendo que desciendan las temperaturas. Pero, del mismo modo que el calor hace crecer y multiplicarse las algas en los océanos, el frío dificulta su proliferación , por lo que disminuye la producción de dimetil sulfuro, se forman menos nubes y comienza una nueva escalada térmica.

¿Por qué el pH (potencial de hidrógeno o grado de acidez o alcalinidad) se mantiene neutro en la atmósfera?

El grado de acidez del aire, el agua y la tierra se mantienen siempre alrededor de un valor neutro (pH 8); el óptimo para la vida a pesar de que la gran cantidad de ácidos producidos por la oxidación en la atmósfera de los óxidos nitrosos y sulfurosos liberados por la descomposición de la materia orgánica deberían haber hecho aumentar la acidez terrestre hasta un pH 3 comparable al vinagre. Sin embargo la naturaleza dispone de un neutralizador biológico para que esto no suceda, la biosfera se encarga de fabricar, por medio de los procesos metabólicos de los seres vivos, alrededor de mil megatoneladas anuales de amoniaco (una substancia muy alcalina) que resulta ser la cantidad necesaria para anular la acumulación excesiva de los agresivos ácidos.

¿Cómo es posible que el nivel salino medio no supere el 3.4 % cuando la cantidad de sales que lluvias y ríos arrastran hacia los océanos desde hace 80 millones de años, es idéntica a toda la actualmente contenida en ellos?

De haber continuado este proceso, el agua de los océanos, completamente saturada de sal habría llegado a ser mortífera para cualquier forma de vida. ¿Por qué entonces los mares no son más salados?

También en el permanente estado de equilibrio de un componente tan importante como el oxígeno podemos entrever la intervención reguladora de Gaia. La proporción del 21 % es la dosis optima para la vida en el planeta. Bastaría tan solo un aumento del 4 % en el nivel atmosférico actual para poner al mundo en grave peligro, porque al 25 % incluso el detritus húmedo del suelo de la selva tropical ardería como una tea al caer un solo relámpago.

Estos solo han sido algunos ejemplos de autorregulación que según Lovelock se vale la biosfera para hacer de este planeta un mundo confortable y parece que funcionan a pesar de las grandes catástrofes que ha sufrido la Tierra a lo largo de las eras y de las bofetadas que en la actualidad recibe con la destrucción de la capa de ozono, la lluvia ácida, el efecto invernadero, etc.

¿Significa que la biósfera también será capaz de salir indemne e la catástrofe medioambiental que desde el inicio de la revolución industrial está provocando el hombre?

El planeta ha necesitado millones de años para convertir un infierno de fuego y cenizas en un paraíso de océanos, montañas y oxígeno, y ahora Gaia tiene que sufrir de sus propios hijos el infierno y de sus hijos preferidos los hombres.

Para el creador de la hipótesis Gaia, la verdadera amenaza consiste en alterar drásticamente aquellas regiones donde residen los circuitos primarios del control planetario: el cinturón de selvas tropicales y las plataformas continentales.

Nuestro planeta está en peligro de muerte.

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Si les interesa el tema pueden leer también este artículo: La hipótesis Gaia y el calentamiento global


Fuente: Esfera Azul SL (diciembre 2009)

7.22.2010

Cuidemos el agua

4.06.2009

.: Cuando nos demos cuenta

Cuando todo se reduzca a lo esencial
Cuando ya no tengamos vestiduras
Cuando nos hayamos despojado de todos nuestro bienes
Cuando valga más el respeto que el dinero
Cuando ya no existan rótulos que nos encasillen
Cuando hayamos derribado hasta el último muro
Cuando recuperemos nuestros sentidos
Cuando ya no estemos ciegos, sordos y mudos
Cuando podamos ver la realidad, escuchar a nuestro prójimo, nuestra conciencia y expresar lo que sentimos
Cuando al fin seamos libres de toda banalidad
Cuando nos abandone la ignorancia, el egocentrismo y la maldad
Cuando ya no podamos aislarnos de todo, ni de todos
Cuando hayamos derrochado hasta la última gota de agua
Cuando no quede nada por destruir en la naturaleza
Cuando ya no queden líderes a quienes echarle la culpa
Cuando nos invadan la angustia y la soledad extrema
Cuando ya no tengamos el poder que creímos eterno
Al fin nos daremos cuenta de que todos somos iguales en esencia
Nos daremos cuenta de que estuvimos mucho tiempo equivocados
Nos daremos cuenta de que no estamos ciegos pero sí mirando hacia otro lado
Nos daremos cuenta de que podemos hacer algo
Nos daremos cuenta de que nos necesitamos
Nos daremos cuenta de lo débil que somos
Nos daremos cuenta de lo sabia que es la naturaleza
Nos daremos cuenta de que de nada nos sirve el dinero para reconfortarnos
Nos daremos cuenta de que en nuestra ambición hemos dejado inservible nuestro planeta
Nos daremos cuenta de que estamos sedientos y ya no queda qué tomar
Nos daremos cuenta de que tenemos hambre y comprenderemos a nuestro prójimo
Nos daremos cuenta de que no existen barreras, ni hacen falta las guerras
Nos daremos cuenta qué importante que era tomar conciencia y comprometerse con la humanidad
Nos daremos cuenta de que no hemos construido un futuro sustentable para nuestros hijos
Nos daremos cuenta que al fin los verdaderos valores son aquellos llamados amor, incondicionalidad, compañía, fidelidad, solidaridad, respeto, convicciones y humanidad
Nos daremos cuenta de que ya es tarde pero aún así, la vida nos brindará una nueva oportunidad para que tomemos conciencia y juntos empecemos el cambio.

Luis Borja López
06-ABR-09

11.17.2008

La Presidenta no quiere a los Glaciares. Vetó la Ley de Protección.


Artículo publicado por la Agencia OPI Santa Cruz (Organización Periodística Independiente) el 12/11 - 19:30 -

Tal vez por haber sido recibida y tratada como una santacruceña (aunque desde hace tiempo es bonaerense) o por pasar sus fines de semana de tranquilidad y reparador descanso en Calafate, rodeada de una de las reservas mundiales más grande de agua dulce como son los glaciares, hubieran sido suficientes argumentos para no contradecir a ambas cámaras. Pero a pesar de lo que piense la Asamblea Ambiental, Cristina Fernández prefirió los negocios a los hielos eternos.

La Asamblea Ambiental Ciudadana expresa que nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner vetó la ley de protección de los glaciares y ambientes lindantes recientemente sancionada por ambas cámaras del Congreso. Dejando de esta manera sin una herramienta de protección legal imprescindible a una de las mayores fuentes de agua potable del mundo, donde la provincia de Santa Cruz es uno de las principales afectadas.

Así lo determinó con el Decreto 1837/08 publicado el 10/11/08 en el Boletín Oficial. Según los considerandos y con toda desfachatez, se privilegian los intereses de algunos grupos económicos por sobre cuestiones vitales cediendo vergonzosamente ante las presiones de los grandes capitales mineros, señalan los ambientalistas.

También aduce (el gobierno) que gobernadores de la zona cordillerana -sin especificar quiénes- se oponen porque “repercutiría negativamente en el desarrollo económico y en las inversiones que se llevan a cabo en dichas provincias”.

El Senado aprobó la Ley el 22 de octubre pasado, que a su vez había sido aprobada por Diputados en el 2.007.

La Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del senado realizó modificaciones que la cámara aprobó. Esta Comisión está presidida por el Senador Daniel Filmus y tiene como integrante al Senador por Santa Cruz Alfredo Martinez.

Habría que preguntarle a nuestro gobernador Peralta – dicen los asambleístas - si es uno de los que estuvo en contra de esta ley, tal como alude nuestra presidenta, o a los diputados y senadores de Santa Cruz (oficialistas y opositores) que la aprobaron y ahora ven que nuestras reservas de agua potable valen bastante poco.

El mensaje del Gobierno Nacional es claro: la minería es más importante que el agua y las mineras podrán usar el agua que necesiten, incluso aquella que se encuentre congelada y como reserva para cuando esta escasee.

La Asamblea Ambiental Ciudadana de Santa Cruz concluye con una reflexión “No importa la gente, no importan los pueblos y sus necesidades solo importan las necesidades de estas empresas transnacionales que además de robarnos el oro nos robarán la vida”.

OPI pone a disposición de sus lectores el proyecto presentado ante el Senado de la Nación “Ley de presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglaciar” que ingresó al Congreso el 26 de noviembre de 2007 y que la presidenta acaba de desactivar con su veto (ver documento)

6.23.2008

Cuba plantó unos 137 millones de árboles en 2007

Cuba sembró unos 137 millones de árboles en 2007 como parte de la campaña internacional "Plantemos para el planeta", que respalda la Organización de Naciones Unidas, con vista a combatir la erosión de los suelos, informó este viernes una experta de esa organización.

La especialista de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, Azalia Arias, citada por el diario Juventud Rebelde, precisó que el año pasado se sembraron en total 136.685.511 árboles en el marco de la campaña mundial, que en la isla se denomina "Planta tu árbol".

"La plena disposición de los cubanos ante esta tarea muestra el interés que el pueblo y el Estado confieren a la protección de los ecosistemas naturales", dijo Arias, en víspera del "Día Mundial del Arbol y el trabajador forestal", que se celebrará en todo el país con actividades de corte ambiental para niños y jóvenes.

Según datos oficiales, Cuba mantiene un crecimiento sostenido de sus áreas boscosas, que ocupan el 24,9% de sus 109.886 km2 de territorio.

AFP - 21.6.2008 16:06