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4.06.2009

.: Cuando nos demos cuenta

Cuando todo se reduzca a lo esencial
Cuando ya no tengamos vestiduras
Cuando nos hayamos despojado de todos nuestro bienes
Cuando valga más el respeto que el dinero
Cuando ya no existan rótulos que nos encasillen
Cuando hayamos derribado hasta el último muro
Cuando recuperemos nuestros sentidos
Cuando ya no estemos ciegos, sordos y mudos
Cuando podamos ver la realidad, escuchar a nuestro prójimo, nuestra conciencia y expresar lo que sentimos
Cuando al fin seamos libres de toda banalidad
Cuando nos abandone la ignorancia, el egocentrismo y la maldad
Cuando ya no podamos aislarnos de todo, ni de todos
Cuando hayamos derrochado hasta la última gota de agua
Cuando no quede nada por destruir en la naturaleza
Cuando ya no queden líderes a quienes echarle la culpa
Cuando nos invadan la angustia y la soledad extrema
Cuando ya no tengamos el poder que creímos eterno
Al fin nos daremos cuenta de que todos somos iguales en esencia
Nos daremos cuenta de que estuvimos mucho tiempo equivocados
Nos daremos cuenta de que no estamos ciegos pero sí mirando hacia otro lado
Nos daremos cuenta de que podemos hacer algo
Nos daremos cuenta de que nos necesitamos
Nos daremos cuenta de lo débil que somos
Nos daremos cuenta de lo sabia que es la naturaleza
Nos daremos cuenta de que de nada nos sirve el dinero para reconfortarnos
Nos daremos cuenta de que en nuestra ambición hemos dejado inservible nuestro planeta
Nos daremos cuenta de que estamos sedientos y ya no queda qué tomar
Nos daremos cuenta de que tenemos hambre y comprenderemos a nuestro prójimo
Nos daremos cuenta de que no existen barreras, ni hacen falta las guerras
Nos daremos cuenta qué importante que era tomar conciencia y comprometerse con la humanidad
Nos daremos cuenta de que no hemos construido un futuro sustentable para nuestros hijos
Nos daremos cuenta que al fin los verdaderos valores son aquellos llamados amor, incondicionalidad, compañía, fidelidad, solidaridad, respeto, convicciones y humanidad
Nos daremos cuenta de que ya es tarde pero aún así, la vida nos brindará una nueva oportunidad para que tomemos conciencia y juntos empecemos el cambio.

Luis Borja López
06-ABR-09

12.12.2008

.: Tristeza en el alma

Debemos hacer algo ya, es nuestro deber y nuestra responsabilidad desde el instante mismo en que percibimos y asimilamos conscientemente esta triste realidad que estamos viviendo como sociedad, como humanidad.

Y esta realidad, que parece tan ajena, aviva la tristeza en el alma, quema por dentro. Sin embargo, vivimos nuestras vidas y el tiempo transcurre mientras otros sufren a nuestro lado.
Me pregunto, ¿cómo es posible que sigamos adelante, como si nada ocurriese, construyendo sobre tanta pobreza?.

Debemos hacer, todos, un esfuerzo por alcanzar la humildad, rescatar nuestra esencia, replantearnos nuestra identidad como sociedad y a partir de allí ayudarnos para crecer juntos.
Cada pequeña acción es en suma, al final de los días, el resumen de quienes fuimos, de quienes decidimos ser y de quienes somos; de allí la importancia de elegir, incluyendo en cada elección al prójimo.

Nuestros hermanos nos necesitan, necesitan que nos unamos, que elevemos nuestra voz y nos hagamos escuchar por ellos, porque los han marginado, los han dejado sin voz...

LBL

.: Reflexión sobre la Conciencia

La verdadera conciencia se manifiesta internamente sólo cuando comenzamos a dejar atrás la ignorancia y, con flashes de lucidez, comprendemos que no podemos ser felices plenamente mientras existan pibes que se mueren de hambre, literalmente; y algunos otros, aún con la fortuna de seguir con vida -no viviendo-, sigan siendo desnutridos de alimento, de inclusión social y de ilusiones.
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Esta triste realidad se multiplica generacional y socialmente en la medida que se potencian los factores indeseables de un sistema que ha demostrado ser muy cruel con los que menos recursos tienen para pertenecer al mismo, los que no tienen voz ni poder, los excluídos.

10.11.2008

:: Comunicado de El Grito Argentino


El Grito Argentino estaba organizando una marcha que partiría el 12 de octubre desde La Quiaca a Buenos Aires. ¿Por qué elegimos marchar contra el hambre en una fecha como esta? Por que el hambre no espera, Madres, chicos desnutridos, no esperan, se mueren ya. Si no nos ocupamos, nos hacemos cómplices de lo que está ocurriendo.

La idea de la marcha nació en el NOA, desde los que sufren y padecen hambre, pero igual continúan luchando por condiciones dignas de vida, junto al Padre Jesús Olmedo y toda la Prelatura de Humahuaca. Cansados de ser ignorados, de no tener trabajo, muchos de ellos hasta carecen de identidad, son indocumentados, pero igual siguen siendo seres humanos.

No era intención salir a pasear y mostrar miserias en el bazar de las vanidades; tampoco venían a clamar caridad a las autoridades institucionales. Tan solo venían para ayudarnos a reflexionar, a que nos diéramos cuenta que en una familia no se puede ser enteramente feliz si algunos de sus miembros están sufriendo. Y hoy, pasan hambre muchos Argentinos en todo el país.

¿Es nuestra sociedad conciente de que millones de argentinos están a la intemperie social y padecen mucha hambre?

¿Nos damos cuenta que el hambre de los excluidos del sistema, no es porque olvidaron tomar la merienda y llegarán a la hora de la cena con un gran vacío en el estómago, que no es el hambre de un día?

¿Pensamos que el hambre crónico se termina transformando en desnutrición y más tarde en muerte?

¿Los argentinos hemos perdido una de nuestras mejores condiciones, la solidaridad con nuestros hermanos?

No lo creo. Pero sí creo que, los que comemos, estamos distraídos por alcanzar triunfos individuales, legítimos quizás, pero que no deben ocultarnos los verdaderos valores y objetivos de la vida.

¿De qué sirve vivir confortablemente si para salir de nuestra casa nos vemos obligados a tropezar con pobres y hambrientos?. ¿Hasta cuándo podemos ignorar la realidad que golpea nuestra conciencia?

En otras oportunidades históricas no hemos estado atentos ante la realidad, “total yo no me meto y no tengo nada que ver”, pensábamos. Cuando nos cayó encima, ya era tarde. Entonces recurrimos a diversos justificativos comunes, tomados del decálogo del buen ciudadano. Pero seamos sinceros: no alcanza. Puede que los argentinos estemos cansados de ver pobres en las ciudades, pero mucho más cansados están los pobres de serlo.

Desde nuestra organización Grito de los Excluidos, nacida hace una década de la Pastoral de los Migrantes, en Brasil, y extendida por toda América, junto con otras organizaciones, pretendíamos con esta marcha llegar desde el límite con Bolivia al norte, hasta la capital de todos los Argentinos. Caminaríamos hasta la capital jujeña, para luego alcanzar la vidriera de la República en micros. Extrañamente las promesas de ayuda nunca se concretaron. El transporte y la comida para los días de marcha no están. Los colegios que alimentarían a los caminantes, dicen que ya no les alcanza ni para darle de comer a sus alumnos.

La marcha, ante tantos inconvenientes debió ser reorganizada. Ahora partirá caminando el 17 de octubre, desde La Quiaca hasta Abra Pampa, a donde se llegará dos días más tarde. Luego del traslado por sus propios medios, como se pueda, sin depender de nadie, hasta San Salvador de Jujuy, varios miles de personas marcharán por calles y avenidas de esa ciudad, para concluir en un acto, donde reclamarán a las autoridades, en defensa de sus derechos, junto a los sacerdotes que como siempre están con los que sufren.

El hambre es un problema estructural en la Argentina actual. Es responsabilidad de las autoridades encontrar los caminos para solucionarlo, como lo será de los futuros gobiernos, si quienes ocupan las funciones públicas no saben, no pueden o no quieren terminar con el hambre. Pero también lo fue de los gobiernos anteriores sin distinción ideológica ni de origen. En las últimas décadas, tanto en dictaduras como en democracia, el hambre creció en nuestra patria, a pesar de producir alimentos que permitirían alimentar diez veces a nuestra población. Sin embargo parece que preferimos hacerlo con los cerdos y las aves de Asia y Europa, antes que con los hombres y mujeres de nuestra tierra.

Las instituciones públicas y privadas reaccionarán y ejecutarán políticas activas para erradicar esta pandemia, cuando la SOCIEDAD TODA se dé cuenta que el HAMBRE DUELE, DESTRUYE y MATA, y que de ese genocidio somos todos responsables. Aún admitiendo que el actual fuera el mejor gobierno en décadas, como muchos pueden sostener, ante el drama del hambre esto no alcanza.

Esos pobres con hambre que según parece, a muchos hubiera incomodado verlos por Buenos Aires, no venían a cortar calles, venían para abrirnos los ojos y salvarnos de ser corresponsables de un lento genocidio. Antes de volver pensaban participar de una Celebración en La Catedral Metropolitana, para pedirle a Dios que la sociedad los escuche. A lo mejor, esto también a algunos les resultó molestó.

 

Argentina, Octubre del 2008.


Dr. Carlos Juliá

carlosjulia@elgritoargentino.com.ar



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